
Martín lo apuntaba en una entrada que escribió la semana pasada, y a poco tiempo de que el nuevo curso escolar vuelva a dar comienzo, es un buen “punto” que analizar. Ya lo comentó Varsavsky meses atrás en otro post, el cual me dejó pensativo y recapacitando, y es que si lo analizamos, la educación no ha variado nada desde que el sistema se implantó en su día, momento en que el que se pensaba en una educación para todos que formara a los ciudadanos del mañana. Una educación muy al estilo de “Tiempos modernos”, la entrañable película de Charles Chaplin, en la que la cadena de montaje era la gran novedad y nada más empezar el largometraje nos presentaban a la sociedad de la época haciendo un símil con los borregos, acudiendo todos a trabajar en masa y a cumplir unas tareas perfectamente delimitadas, poco creativas y muy repetitivas. El hombre se convertía en un servidor de las máquinas, y debía asistir a larguísimas jornadas de trabajo para que tanto él como su familia pudieran sobrevivir.
Hemos cambiado de siglo y hasta de milenio, y la realidad empresarial y laboral ha cambiado enormemente, dando lugar a nuevos estilos de trabajo y empleos muy diferentes de los de antaño. El ser humano está aprendiendo a poner realmente a las máquinas a su servicio, y a ejercer un trabajo que ellas no saben hacer, un trabajo mucho menos repetitivo y más creativo. Las escuelas, institutos, universidades, y demás centros de formación son “fábricas” de ciudadanos que de alguna manera somos instruidos para que podamos desempeñar de la mejor forma posible nuestra función en la madurez, preparándonos para el mundo laboral, y para poder mejorar más este planeta, y conseguir que pueda ser más justo en el día de mañana. La educación no ha evolucionado gran cosa, porque desde luego no parece estar nada en concordancia con los nuevos estilos de vida y laborales, mucho más creativos, con más amor por las nuevas tecnologías (que nos facilitan y mejoran la vida mucho más día a día), y en los que a cada individuo se le permite poder brillar más con luz propia, haciendo que el éxito personal cobre más importancia en cada momento.
Cien años son muchos años, y el mundo entero y todos sus sectores han evolucionado enormemente. La educación parece haberse estancado, pero nunca es tarde para poder avanzar. En España la calidad de la educación y el fracaso escolar son muchas veces portada en los medios de comunicación, y quizá sea este el momento para la reconversión, porque la juventud no podía ser menos, y también ha cambiado y evolucionado en este largo periodo. El sistema educativo debe adaptarse a esta nueva realidad, dejar de ser tan cuadriculado y sobre todo hacerlo más creativo y que promocione todo lo que pueda la satisfacción personal de cada alumno, que es al fin y al cabo lo que realmente importa: la autorealización, que hoy en día parece tan difícil alcanzar. Lo que sí que parece claro es que deberíamos tomarnos mucho más enserio la educación y dejarla al lado de toda cuestión política e ideológica.
Punto analítico: ¿Debería cambiar la educación para adaptarse a los nuevos tiempos, o es mejor mantener el modelo existente? ¿El problema educativo reside en el sistema o en los estudiantes? ¿Hacía donde debería dirigirse la educación del futuro?
¡Ahora tú puedes opinar sobre la educación del presente y la del futuro de nuestros dirigentes dejando un comentario!















26 Agosto, 2008 a las 22:10
Cuanta razon tienes, pero por desgracia en España no hay manera de que se pongan de acuerdo todos los que se tienen que poner para que esto siga adelante, siempre vamos hacia atras, como los cangrejos.
Nos vemos pronto.