
La pobreza en el mundo, el hambre, las desigualdades, la lucha de clases, las injusticias, la corrupción, las mafias, la contaminación, el cambio climático, las guerras… Todo es por culpa del capitalismo.
La persona que dio con esta frase le ahorró muchos remordimientos de conciencia a millones de personas del hemisferio norte. Con estas palabras de oro, todo es mucho más sencillo.
Pues bien, la misma persona que dio con esta magnífica frase y todos los que la suscriben, tienen una confusión de conceptos.
El capitalismo es una máquina que separa lo eficiente de lo ineficiente. El capitalismo, como máquina, no tiene alma. Es precisamente la sociedad la que debe desarrollar el acompañamiento emocional del capitalismo global.
Por tanto, repitamos el comienzo: La pobreza en el mundo, el hambre, las desigualdades, la lucha de clases, las injusticias, la corrupción, las mafias, la contaminación, el cambio climático, las guerras… Todo es por culpa de las personas que habitan el mundo.
Así pues, aquel que después de ir de compras y malgastar su dinero quiera eliminar remordimientos echándole la culpa al capitalismo, después de haber leído este post, debería de empezar a buscarse otra excusa.


